Proyecto Midcat ¿podrá interconectarse energéticamente Europa?

Proyecto Midcat ¿podrá interconectarse energéticamente Europa

Las políticas energéticas planteadas por la Comisión Europea en los dos últimos años, con especial hincapié en 2022, giran en su mayoría en torno a conseguir que Europa sea un continente energéticamente independiente.

La Unión Europea consume un quinto de la energía mundial. Sin embargo, importa el 59.3% de la energía que consume, convirtiendo así a los estados miembros en los mayores importadores del mundo. La vulnerabilidad que esto supone ha llevado a Bruselas a buscar una mayor seguridad en este sector estratégico, enmarcado en un contexto geopolítico tan complejo como el de hoy en día.

Esta semana desde Globalsyde trataremos uno de los factores clave para conseguir esta ansiada autonomía: la interconexión energética y cómo el proyecto Midcat podría solventar la problemática de la falta de interconexión europea.

Historia del proyecto Midcat y resoluciones 2018

El Midcat es el nombre dado al proyecto de gasoducto que pretenden aumentar las interconexiones energéticas de la Unión Europea. Se estima que el gasoducto tendrá unas dimensiones de 1.250 km, uniendo España con Francia desde Martorell a Barbarian, y tendrá una capacidad de 230 GWh en sentido España-Francia y de 80 GWh en sentido inverso, según el Instituto Español de Estudios Estratégicos.

El proyecto Midcat nació en 2005 como un punto de interconexión del sistema gasista español con Francia que representaría una conexión continental que uniría la periferia sur con el centro y norte de Europa.

A principios del año 2010, el gasoducto Midcat comenzó a construirse y entró consecutivamente en los PIC (Proyectos de Interés Comunitario de la Unión Europea) de 2013, 2015 y 2017. Entrar en este listado hacía al Midcat susceptible de obtener hasta el 50% del coste del proyecto financiado con fondos europeos, junto con garantías públicas y facilidades administrativas.

Sin embargo, en el año 2016 la Comisión Europea solicitó un análisis de costes y beneficios y las potenciales ventajas del proyecto Midcat para la Unión Europea. El análisis, llevado a cabo por la consultora sueca Pöyry, fue filtrado en el año 2018 y manifestó que el gasoducto sería rentable y necesario en el caso de tres supuestos simultáneos: que Europa demandase una muy alta cantidad de gas, que el suministro del gas procedente de Argelia se viese limitado y que se produjese un incremento en los precios, especialmente del GNL (Gas Natural Licuado) que es la alternativa al canalizado.

En 2019, después de que los datos del análisis pusieran en duda la rentabilidad del proyecto, la Comisión Europea declaró que el Midcat no cumplía con las necesidades del mercado y carecía de madurez suficiente para ser considerado en una asignación de costes internacional. Por este motivo, las obras del gasoducto se detuvieron en la localidad de Hostalric, sin haber cruzado los Pirineos. No ha sido hasta el 2022 que la Comisión Europea ha decidido volver a poner el posible proyecto encima de la mesa debido a la crisis energética actual y como solución a la diversificación de proveedores de gas.

Desabastecimiento energético de la UE y su falta de interconexiones

La comisaria europea de Energía, Kandri Simson, afirmó el 21 de junio de 2022 que existe un riesgo real de falta de abastecimiento en Europa para el invierno venidero, provocado por las reducciones de exportación de gas ruso a la Unión Europea.  Recordemos que la Unión Europea es el mayor importador de energía del mundo, y Rusia es el proveedor del 40% de su gas y del 27% de su petróleo, según datos de la BBC en 2022. El gobierno ruso está utilizando esta gran dependencia energética de los estados miembros como un arma arrojadiza en represalia a las sanciones internacionales.

Ante esta problemática, la Comisión Europea en 2022 dio a conocer el plan “REPower EU”, cuyo objetivo es la independencia de los combustibles fósiles procedentes de Rusia para el año 2030. Los pilares base de este plan de actuación a corto y medio plazo se sustentan en cuatro puntos principales:

  • La diversificación del suministro de energía y sus proveedores, reduciendo así las importaciones rusas.
  • La reducción del consumo de los estados miembros.
  • La inversión y el impulso de la transición energética a energías renovables.
  • Aumentar la inversión en infraestructura tanto de almacenamiento como de interconexiones energéticas europeas.

El aumento de las interconexiones energéticas constituye el punto de más relevancia del plan REPower EU. En primer lugar, las interconexiones facilitan la gestión de energías limpias de producción variable y, además, reducen el riesgo de apagones eléctricos y la necesidad de inversión en nuevas plantas de energía. En segundo lugar, facilitan la diversificación del suministro de energía y abren las puertas de Europa a nuevos proveedores.

Una red de conexiones eléctricas eficientes y que permitan alcanzar una independencia real deben trasportar como mínimo una décima parte de la producción eléctrica de cada estado. Los planes planteados en Bruselas tenían el objetivo de alcanzar un nivel de interconexión del 10% en 2020. Sin embargo, el objetivo no fue cumplido. Como puede observarse en la imagen elaborada por EOM, en 2022 la periferia de la Unión apenas cuenta con interconexiones y en el centro europeo aun es necesaria la inversión en infraestructuras.

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Mapa de interconexiones eléctricas europeas elaborado por EOM

La crisis energética a las puertas de Europa ha hecho que el nivel necesario de interconexión eléctrico se incremente a de un 10% a un 15% para 2030.

Midcat como solución ventajas y desventajas

España cuenta actualmente con una red interna de gasoductos que supera los 8.300 km de longitud. En cuanto a conexiones europeas, en 1993 entró en servicio el primer gasoducto que conectaba la península ibérica con Francia desde las ciudades de Calahorra y de Larrau. A esta conexión se le unió en 2010 un segundo gasoducto que conecta Irún con Francia. La conexión de España y Portugal llegó en 1996, con un gasoducto en Badajoz y, en 1998, comenzó a funcionar otra unión desde Pontevedra. Estas dos conexiones internacionales se gestionan como una única conexión llamada VIP Ibérico. En cuanto a conexiones no europeas, en 1996 se inauguró el gasoducto Al Andalus, el cual con más de 1.400 km conecta Cádiz con el gas procedente del Magreb. Y, por último, en 2008 se puso en funcionamiento el gasoducto Medgaz, uniendo Almería con Argelia.

La reducción del abastecimiento de gas ruso ha provocado la necesidad de importar gas a más proveedores. La infraestructura gasística que permite la importación de gas magrebí y argelino desde España abre la puerta a estos dos proveedores a la Unión Europea. Según los datos de Enagas, los gasoducto de Larrau e Irún están bombeando gas hacia Francia a su máxima potencia (225 GWh al día) desde abril de 2021. Pero esta potencia de suministro de gas es mínima en comparación con el consumo Europeo.

Esta es la causa de que, después de su interrupción en 2019, el Midcat haya resurgido como solución de interconexión energética para aumentar las importaciones de gas no ruso a la Zona Euro. Veamos en detalle sus ventajas y desventajas.

Ventajas y desventajas del Midcat

 

Nuevo papel (hipotético) para España

La península ibérica está considerada como una isla energética para Europa debido a su baja cantidad de interconexiones actuales con el resto del continente. Esto ha sido el motivo, entre otros, de que la UE haya permitido a España y Portugal topar el precio del gas para frenar la subida del precio de la luz. La finalización del proyecto Midcat supondría dejar de ser una isla energética y convertir España en un gran “hub” de suministro de gas para la Unión Europea.

Según el Ministerio para la Transformación Ecológica y el Reto Demográfico, España importa el 99% del gas que consume y exporta. El 58% del gas llega bombeado por gasoducto desde el Norte a África a Andalucía, y el 42% en forma de GNL. Actualmente, según datos de Enagás, España tiene una capacidad contratada de gas procedente de gasoducto del 62% con el norte de África. El Midcat supondría un aumento de esta contratación para proporcionar gas procedente de este territorio a la UE.

Además, en 2022, España cuenta con siete plantas regasificadoras, a lo que hay que sumar una octava de Portugal. Esto supone que la península ibérica cuente con el 35% de la capacidad de almacenamiento de gas de la UE. España posee la mayor capacidad de regasificación del continente y es el centro de distribución de GNL. Un gasoducto con la capacidad del Midcat supondría un aumento de la llegada de GNL a España para ser posteriormente bombeado a Europa.

Por último, en un plazo de 10 a 20 años, España se convertiría en la principal potencia exportadora de hidrógeno verde a los países miembros de la Unión. El gasoducto es una infraestructura no solo pensada para el trasporte de gas, sino también para el trasporte de esta fuente de energía. Los planes de transición energética a las energías limpias y no procedentes de combustibles fósiles tienen como objetivo sustituir el gas por el hidrógeno verde, en lo que España jugará un papel clave y dotará a Europa de seguridad energética.

El proyecto Midcat es una obra de infraestructura ambiciosa. ¿Creéis que podría suponer un cambio en el paradigma energético, tanto para nuestro país, como para toda Europa?

 

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