Los precios del gas caen en toda Europa

El sector energético ha estado marcado en 2022 por la incertidumbre y los altos precios que han provocado importantes desafíos en la viabilidad de las comercializadoras. Por parte de los consumidores, tanto domésticos como industriales, han visto incrementarse su factura de la luz a niveles nunca antes vistos en toda la Unión Europea.

La guerra de Ucrania ha profundizado  una crisis en el suministro gasístico que ha acabado impactando en todo el sector energético, provocando inseguridad en el abastecimiento de gas y unos precios desorbitados. Sin embargo, en los últimos meses de 2022 y comienzos de 2023 el precio del gas ha vuelto a alcanzar niveles que no se habían visto desde 2021, y eso se ha trasladado a su vez al mercado eléctrico, dando un leve respiro a las comercializadoras y consumidores.

¿Qué ha provocado este cambio del paradigma? ¿podemos esperar que los precios del gas se estabilicen? Esta semana, desde Globalsyde explicamos los principales motivos de la coyuntura actual y qué podemos esperar para 2023.

Contexto energético en Europa desde agosto 2022

La Unión Europea importa en 62% del gas natural que consume y depende de un pequeño grupo de proveedores, siendo Rusia el más importante por volumen y proximidad. Las invasión rusa de Ucrania ha puesto contra las cuerdas a la UE, que seguía sin cumplir con los planes y objetivos de diversificación energética e interconexión europea planteados hace años.

Es en este contexto, en agosto de 2022 se llegaron a precios máximos históricos, superando los 500€/MWh en países como Alemania, Bélgica o Reino Unido. La crisis financiera y energética desatada por tales datos desencadenaron multitud de cambios en la regulación del sector energético y una búsqueda acelerada para diversificar las fuentes de energía y los proveedores energéticos . En este marco podemos encontrar actuaciones como el Mecanismo de Corrección del Mercado propuesto por la Comisión Europea en noviembre de 2022, la conocida Excepción Ibérica aprobada en junio de 2022 o el Plan de Más Seguridad Energética aprobado en octubre de 2022.

Al mismo tiempo, la demanda de gas en Europa se redujo cerca de un 10% interanual entre enero y agosto de 2022, según datos de la OCDE. En cuanto a la industria, se calcula que la demanda cayó un 15% debido a los recortes de producción. En la siguiente imagen, elaborada con datos de Euenergy se pueden comparar los precios máximos alcanzados en agosto de 2022 en comparación con los precios registrados el 03/01/2023.

Ante la situación vivida en verano en la Unión Europea, y el corte de suministro del gasoducto Nord Stream 1 a principios de septiembre, los Estados miembros aceleraron la búsqueda de nuevos proveedores energéticos y sus formas de importación para asegurar el suministro energético. Tal ha sido el caso del aumento de las importaciones de Gas Natural Licuado de distintos orígenes como Estados Unidos de América, Australia o Catar entre otros. No en vano, entre enero y mayo de 2022, las importaciones aumentaron un 66% con respecto a 2021, llegando a un promedio de 14,9 Bcf/d según los datos de CEDIGAZ.

Fuente: CEDIGAZ.

En total, la Unión Europea ha importado más de 98 mil millones de metros cúbicos de gas natural licuado, 39 mil millones más que en 2021 y siendo Francia el principal comprador del continente.

Con las reservas de GNL en niveles máximos, el precio del gas en el viejo continente comenzó a descender desde el pasado mes de noviembre, consiguiendo a finales de año los precios más bajos registrados desde el inicio del conflicto.

Principales motivos de la reducción del precio

Ya a mediados de diciembre de 2022 el gas europeo bajaba consecutivamente cada día, lo que permitía al viejo continente respirar con tranquilidad.

En enero de 2023, precio del gas natural TTF ha caído un 9,03% llegándose a situar en 97,25€/MWh. A continuación, exponemos las causas principales de este descenso de precios que no se daban en el mercado energético desde antes de iniciarse el conflicto ruso.

Temperaturas inusualmente cálidas en toda Europa y reducción de demanda.

Desde el pasado 21 de diciembre, el viejo continente lleva dos semanas consecutivas registrando temperaturas inusualmente cálidas para la época del año. Se trata de un aumento de las temperaturas máximas de entre 10 y 15 grados, según la AEMET. Sin ir más lejos, el 1 de enero en 8 países europeos se registraron récords de temperaturas invernales desde que hay registros en 1879.

2022 se ha cerrado como el año más cálido de su historia para varios países europeos, entre ellos España. Como puede observarse en la siguiente imagen elaborada por la AEMET, en 2022 España ha registrado una temperatura media de 15,3ºC, un valor 1,6ºC superior al promedio hasta ahora, y por primera vez dos estaciones consecutivas dentro de un mismo año (el verano y el otoño) han sido las más cálidas de la serie.

Fuente: AEMET.

Esta situación meteorológica ha provocado la caída de la demanda de gas. En España, según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la demanda nacional de gas se ha reducido en un 15% desde el mes de agosto de 2022 en comparación con el nivel de consumo del mismo período en los últimos cinco años. A nivel europeo, según el informe gasístico de BBVA Research, el consumo europeo de gas en 2022 sigue siendo inferior al de los tres años anteriores situándose en un -9% interanual. En la siguiente imagen del mencionado estudio puede observarse la demanda de gas a nivel europeo en 2022.

Fuente: BBVA Reseach.

Reservas de gas en Europa.

Actualmente, las reservas de gas en Europa se encuentran al 83,41% de la capacidad disponible, con 933,49 TWh almacenados, según los datos de Gas Infraestructure Europe. La mayoría de países de la Unión que disponen de infraestructuras de almacenamiento (15 de los 18 ), poseen todavía al menos un 80% de su capacidad, a excepción de Países Bajos, Eslovaquia, Hungría y Letonia que con un 50% de la capacidad se estima que tendrán suficiente para soportar el invierno.

El umbral de tener al menos el 80% de la capacidad de almacenamiento forma parte de las exigencias de las autoridades europeas aprobadas el pasado noviembre para evitar la posible escasez de gas y el racionamiento energético.

El abaratamiento del gas que se ha dado desde octubre de 2022 puede explicarse, entre otros factores, a que la demanda de gas no es capaz de absorber el ritmo de llegada de los buques cargados con GNL. Según el informe de Reuters la Unión Europea apenas ha gastado el 17% de sus reservas de gas desde que comenzó el invierno debido a las inusuales altas temperaturas.

Aprobada la extensión de la Excepción Ibérica

El pasado diciembre la Unión Europea logró un acuerdo para establecer un tope al gas en 2023. Con el apoyo de última hora de Alemania, la abstención de Países Bajos y Austria, y la oposición de Hungría, salió adelante este nuevo mecanismo. Sus particularidades son las siguientes:

  • Se activará cuando se superen los 180€ en el mercado europeo durante tres días consecutivos, en los cuales haya una diferencia superior a 35€ respecto a los mercados internacionales.
  • Una vez activado, el límite de oferta dinámica se aplicará durante al menos 20 días hábiles.
  • Se desactivará de manera automática cuando el precio sea inferior a los 180€/MWh durante los últimos tres días laborables consecutivos.
  • También podrá desactivarse en caso de emergencia regional declarada por la Comisión Europea o ante un riesgo de suministro.
  • El mecanismo se aplicará a los contratos vinculados al índice TTF de Ámsterdam y al resto de los grandes índices europeos, aunque se incluyen opciones para desvincularlos.
  • Quedarán excluidas las operaciones fuera de mercado (OTC), las bolsas diarias y el mercado intradía.
  • La Agencia de Cooperación de los Reguladores Energéticos (ACER) se encargará de analizar sus efectos en los mercados financieros, energéticos y en la seguridad del suministro e indicará si se reúnen las condiciones para activar el tope.

Esta medida pretende corregir los precios del gas en 2023 en caso de que vuelvan a dispararse. Sin embargo, aún debe superar los filtros y análisis emitidos por el ESMA y el regulador ACER para garantizar que los riesgos de la propuesta no superen a los teóricos beneficios.

Además de este mecanismo de seguridad, la UE pretende desacoplar los precios del gas y las renovables en su nueva reforma de mercado. Bruselas busca priorizar la energía verde más barata, cambiando el sistema actual en el que energías de combustibles fósiles son el generador final.

Estas medidas, junto a otras anteriores como la intervención de emergencia en los mercados energéticos, buscan abaratar los precios finales de la energía, aunque la reducción de precios en el pool se ha debido mayoritariamente a la escasa demanda provocada por las altas temperaturas y las altas reservas gasistas en Europa.

La península ibérica protegida en caso de que los precios vuelvan a dispararse.

Hay múltiples factores que explican la protección de España frente a sus vecinos europeos.

En primer lugar, España cuenta con una gran variedad de proveedores gasistas, procedentes en su mayoría del norte de África, por lo que la dependencia del gas ruso en la península es ínfima. En caso de que Rusia corte todo su suministro al viejo continente, España tiene asegurado su consumo tanto por su capacidad regasificadora como por sus proveedores africanos. Esto descarta el racionamiento energético.

En segundo lugar, España es la potencia europea con más potencia regasificadora del continente. Actualmente, España cuenta con 6 plantas regasificadoras en funcionamiento, por lo que el aumento de importaciones de GNL y la necesidad europea de importación podrían convertir a España en nuevo “hub” energético si se alcanza un nivel óptimo de interconexiones.

Por último, debemos destacar el tope al gas de la península ibérica: la Excepción Ibérica. A diferencia del tope al gas a nivel europeo de 180€/MWh, este mecanismo estará vigente hasta mayo de 2023 y fijará el tope del gas en un máximo de 70€/MWh, por lo que, en caso de un aumento de la demanda y un incremento en los precios del pool, los consumidores españoles quedarán “protegidos” al menos hasta primavera.

Aunque empezamos el año con buenas noticias, la Agencia Internacional de la Energía advierte en su último informe de que los mercados gasistas global y europeo aún no están fuera de peligro. Pese a las medidas tomadas por la Comisión Europea, las medidas energéticas llevadas a cabo por los Estados miembros y las altas temperaturas, Europa puede sufrir un déficit de gas de 57.000 millones de metros cúbicos. Esto podría llegar a ocurrir en el caso de un repunte de la demanda china, si se llegase a interrumpir por completo el suministro ruso, si se reactiva el consumo industrial o si llegase una ola de frío. El escenario para 2023 no está aún claro.

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